domingo, 5 de septiembre de 2021

LOS RUSOS

 EN 1939 ya era muy claro que la Unión Soviética estaba a la cabeza del ajedrez mundial y Harry Golombek, lo manifiesta claramente en nuestro mágico libryo "50 grandes partidas del ajedrez moderno"; obviamente que su libro no pudo contener muchas partidas de los soviéticos, pues se refería a los primeros cuarenta años del siglo XX, y en esa mitad, todavía dominaban los maestros en forma individual, y recién por los cuarenta, toda la importancia que la revolución marxista daba al ajedrez se estaba ya manifestando, lo que se traduciría en una preeminencia soviética por muchos años, hasta la aparición de Bobby Fischer.

Una partida de 1939 del campeonato de Rusia se de ese año, magnífica, es la que Judovitch gana a Lovenfisch; se trata de una Ruy Lopez cerrada (C 88). 

Se trata de una Ruy Lopez bastante tradicional, en que sólo hay una variación importante, recién en la jugada 12 de las negras y en la 17 blanca, ésta muy interesante, que aún hoy podría utilizarse y que contiene una trampa para la dama negra. Contiene un plan de las negras a partir de la jugada 18 que no es exacta y que decididamente se torna errónea con la jugada 21, calificada por Harry como "indebidamente tímida". En su jugada 27 las blancas plantean un sacrificio de su dama pero por demasiadas piezas, que correctamente no aceptan las negras. 

Las blancas muestran un desarrollo absolutamente lógico que poco a poco va inmovilizando, asfixiando en verdad, al rival, al punto que el final se presenta como una consecuencia necesaria e incontrarrestable de un desarrollo sin deficiencias. y, como dice Harry, las negras tienen que abandonar porque no pueden evitar el mate.

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