lunes, 7 de junio de 2021

la décimo sexta

 Debo señalar que en esta tercera lectura, los jugadores que más me han impresionado, son Carl Schlechter y Akiba Rubinstein, y no es nada extraño, pues recordaba de mis lecturas de niño y de joven que Rubinstein era como el jugador más difícil para Capablanca, mi héroe de entonces, y además, ahora ya se que tanto Schlechter como Rubinstein pudieron perfectamente ser campeones mundiales, el primero empató su match por el título con Lasker y al segundo le perjudicó la primera guerra mundial, pues para entonces estaba en lo más alto de su calidad, y luego de la misma, ya estaba en todo su apogeo Capablanca, como indiscutido candidato al Título que finalmente conquistaría.

Recuerdo perfectamente al ver la partida Rubinstein-Hromadka en la primera lectura de este libro estupendo de Harry Golombek, que no obstante la belleza de esta producción de Rubinstein, era muy difícil que yo intentara algún gambito, salvo el de dama, que si lo podría volver a intentar, no obstante que ahora parto casi no exclusivamente con peón rey. Sin embargo, en esta tercera lectura no puedo dejar de admirar la enorme calidad del juego de Rubinstein.

        Además, ahora si podría jugar un gambito, pues estoy jugando por el Club de Ajedrez Valdivia, en el torneo nacional  de Blitz que se juega a tres minutos más dos segundos por jugada. Me ha sido muy difícil jugar a ese ritmo, pero se presta incluso para gambitos esta manera tan rápida de jugar. Así que ahora le he prestado más atención y confieso que he aprendido mucho.

Por ejemplo, el hacer caso omiso a la amenaza del caballo cuando desde d4 amenaza a la dama, después de que esta haya tomado al alfil en f3, cuando este alfil de ha comido al caballo Rey del blanco. Este no hacer caso es posible cuando el alfil Rey blanco, el de casillas blancas está en c4.

Luego, la preparación del ataque contra el Rey que enrocó largo, es hermosa y exacta.

¡Qué partida más hermosa e instructiva a la vez!