Cuando se ha dejado de hacer clases en la Universidad, luego de que le hayan conferido todos los honores y distinciones posibles, nada más grato que volcar el tiempo extra a nuestro noble juego.
Campeón de mi ciudad, hace ya más de veinte años, todo ha cambiado y en muchos aspectos.
En primer lugar, la anotación de las jugadas ya no es la misma. Antes, sin pensar, podíamos anotar 1.P4R, P4R al comienzo, lo que ahora no es posible. La computación también llegó y con fuerza al ajedrez, de tal modo que la anotación para esas simples jugadas es ahora 1.e4, e5.
Podrá parecer algo sin importancia, pero no lo es para nosotros los senior, pues ahora tenemos que pensar como anotar, pues este sistema computacional no es nuestro lenguaje original, como sí lo es para los jóvenes.
En nuestra época, había pocos y muy preciados libros, de Tartakower, de Reti y los tradicionales de Capablanca, de Grau y pocos más.
Hoy, ya los libros no son lo fundamental para las nuevas generaciones, que han aprendido con el Internet y pueden ver rápidamente innumerables partidas sobre las aperturas que les apetecen.
En este estado de cosas, la situación no se nos presenta fácil.
Gradualmente, en los torneos de verano, he advertido que ya no aparezco en los primeros lugares, sino apenas optando a ser el mejor senior.
Como no pretendo dejar mi pasatiempo favorito, he decidido lo siguiente.
Dejaré de jugar con blancas peón Rey, como lo he hecho desde hace años, pues es muy difícil para este abogado, que para nada he jubilado en mi profesión, poder estar al tanto de tantas aperturas y mi plan para recuperar ubicaciones será muy sencillo.
Con blancas trataré de imponer una apertura de peón dama y he elegido para ello, la Catalana. La estudiaré principalmente con mis libros, que los tengo, de Edmar Mednis, que son mis preferidos entre los relativamente actuales.
Con negras, a peón Rey contestaré invariablemente con la Francesa, que pretendo estudiar concienzudamente, principalmente a través de Internet.
A peón dama, pienso contestar sencillamente con 1...e3, de modo que mi rival de turno puede tentarse de juugar la misma francesa, que ya tendré estudiada y, si no se tienta, entonces, en principio, trataré de utilizar la nimzoindia.
Veamos en la práctica como resultarán estas ideas.
Es claro que hay numerosos sistemas que pueden elegir las blancas, tratándose de la francesa.
Lo que normalmente se estudia primero es la variante del avance y he encontrado al respecto, un sistema peculiar y que yo, al menos, no lo he visto nunca en los torneos en que he participado.
Como con el avance 1.e4, e6 2.d4, d5 3.e5 las blancas sólo han movido peones, nada obsta para que las negras sigamos su ejemplo y movamos a nuestro turno otro peón, el b, a fin de poder cambiar el buen alfil blanco, por nuestro mal alfil de casillas blancas. Se dice que son malos los alfiles del mismo color de las casillas en que ubicamos nuestros peones centrales, ya que nuestros propios peones ocupan las casillas por las que deben desplazarse los alfiles. Es una estrategia simple y que nos puede dar un juego relativamente cómodo, y que no lo es igual para jóvenes impetuosos, ávidos de combinaciones y jugadas espectaculares.
Como practicamente, sólo participo en torneos durante el verano, tengo tiempo suficiente para trabajar los aspectos que aquí dejo indicados.
La partida ejemplar para el sistema de defensa francesa, variante del avance, es la de Mohrlok con IVKOV, jugada en 1967 y que está entre las indicadas como C 02 (siempre el nombre del ganador se coloca con mayúscula, y como yo pretendo jugar la francesa, exclusivamente con negras, entonces por ello he elegido este sistema, que creo poco conocido.