Disfrutando solamente de una segunda lectura total del libro de Golombek me volvió a gustar mucho la primera partida, con una interesante forma de combatir la defensa Berlin en la Ruy Lopez con la modalidad de Río de Janeiro. También con la brillantez de Maroczy en un gambito de Rey muy arriesgado. Con la interesante partida de Lasker, una siciliana que no es la que practico, y con una colosal partida, la N° 4 de Schlechter, Gambito de dama rehusado en que hace trizas la defensa muro de piedra y que he revisado con mucho agrado.
En mi primera lectura del libro, seleccioné para aprendérmela de memoria, a la partida N° 6 un gambito de dama rehusado D02 de 1907, Rotewi con AKIBA RUBINSTEIN, la partida más extraordinaria que puedo recordar. Sencillamente excepcional, increible, mágica, insuperable.
Y estoy aprendiéndola. Cada vez la encuentro más sensacional. Por supuesto reproduje las cinco anteriores, pero ninguna como ésta. Las anotaciones de Golombek, sencillamente muy esclarecedoras y señala con precisión las falencias de las blancas. Da asimismo variantes, todas favorables a las negras, desde la jugada 21 en adelante. La precisión de las negras es fantástica, máxime si la partida termina en la jugada 25. Es sencillamente imposible que no me la aprenda de memoria, con sus principales variantes. Entre tanto, me mantengo en Chess.24.com en más 1700 ELO y en Licheps partidas rápidas, de 10 más algunos segundos, tengo más de 1900 Elo.
Es que las partidas elegidas por Golombek, son excelentes, con ataques muy bien elaborados y enseñando a desarrollarse cuanto sea posible antes de emprender ataques y mostrando las falencias cuando los ataques son prematuros. En esta partida, particularmente, muestra cada casi imperceptible ripio de las blancas, antes de la jugada 20, lo que hace factible el impecable tratamiento de Akiba Rubinstein durante el desarrollo de la partida y, sobre todo, respecto del maravilloso término de la misma. Ciertamente, me parece la mejor partida del libro,sin duda alguna posible.
La partida de Akiba Rubinstein, que ganó a Rotlewi es tan exacta y bella que perfectamente podría servir para comprobar la existencia de Dios. También, en el mismo orden de ideas, puede dejar en evidencia la realidad de la posibilidad de los milagros. Ya tengo el ideario de "El tablero de Capablanca"
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