No es que me haya desencantado de la Pirc y de la India de Rey.
El ajedrez es también, de sentimiento, y no puedo, por el corazón, abandonar el tercer libro más importante de mi vida ajedrecística.
El primero en el tiempo, fue un pequeño libro que me regaló mi padre, de un autor de apellido Martin. Ese libro no lo tengo porque se lo regalé a mi hijo Carlos.
El libro más importante para mi, donde la belleza del juego me tomó para toda mi juventud, fue "Los Grandes Maestros del Tablero", de Ricardo Reti.
El que me marcó con fuerza y me ha obligado a admirarlo toda la vida, es un libro sobre Capablanca, antiguo, de dos autores, uno de ellos Alles Monasterio.
El que, a edad más que adulta, me hizo volver a entusiasmarme con competir, es el que ahora me ocupa y me obliga a volver sobre decisiones absolutas antes tomada.
Sencillamente no puedo dejar de tratar de aplicar los principios tan sencillos, tan claros y precisos de Edmar Mednis, en su obra maravillosa "De la Apertura al Final"
Así, una fuerza tan misteriosa como el milenario ajedrez, me obliga a no abandonar, la Ruy Lopez, variante del cambio; el combate contra la siciliana dragón; el combate a la francesa mediante la Tarrasch; y el combatir a la Pirc y a la India de Rey con sus sencillas fórmulas.
Así que amigos, notifico de esta nueva noticia.
Mi segundo match con el Presidente del Club Deportivo de Ajedrez Valdivia-Chile, reiniciado el miércoles pasado, va nueve y medio contra uno y medio. El que llega primero a diez gana.
Mi modestia me impide decir quien va ganando.
En todo caso, como le había dicho antes que me dedicaría a jugar con negras sólo Pirc e India de Rey y con blancas, Peón Dama, le comenté, para no sorprenderlo, que estaba cambiando de idea y que podría volver a partir con Peón Rey con blancas, puesto que la próxima partida me toca con blancas.
Entre paréntesis, la que gané el miércoles, le jugué india de Rey. El partido fue muy disputado y le gané sólo en el final.
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